Monet buscaba un lugar para vivir y que también le permitiera trabajar, no como Poissy que no le había proporcionado ningún atractivo especial.
En abril de 1883 alquila una amplia propiedad con jardín, ubicada en el pueblo de Giverny a 80 kilómetros de Paris.
Para cuando Monet se instala allí, su obra ya abarca casi 800 cuadros, muchos de los cuáles son escenas de jardines y naturalezas muertas.
Alice y Monet formaron poco a poco un hogar en Giverny y este lugar pasa a ser muy importante como inspiración para sus obras, pinta allí paisajes con figuras de mayor tamaño, utilizando a sus hijas adoptivas como modelos.